• Desde hace dos años, con mentiras y corrupción de autoridades, Alma Cecilia Contreras le arrebataron a sus hijos, Massimo y Jocelyn, pero no descansará hasta traerlos de vuelta a México

Por José Martín

Internacionales. – Tras dos años de estar sumergida en depresión y tristeza, una mujer mexicana regresó a Italia con el sueño de recuperar a sus dos hijos que le arrebataron a base de engaños y que ahora son víctimas de violencia. Ha buscado apoyo del gobierno e incluso su historia ya lo sabe el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, sin embargo, todos los trámites burocráticos están “parados” y el caso sigue impune.

Se trata del caso de la señora Alma Cecilia Contreras Soto, originaria de León, Guanajuato, quien en 2015 se casó con Roberto Cioni, un hombre de nacionalidad italiana, prometiéndole matrimonio feliz, sin embargo, a unos cuantos meses, le quitaron a sus hijos Massimo y Jocelyn.

Durante varios años, Alma Cecilia era madre soltera y sólo tenía a su hija, Jocelyn. Pero un año después de haberse casado con el italiano, y de radicar en la ciudad de L’aquila, Italia, se embarazó con la ilusión de darle un hermanito a su hija Jocelyn; nació Massimo.

Desde su embarazo, Cecilia comenzó a sufrir comenzó a vivir violencia física, verbal, psicológica y sexual y amenazas de muerte a ella y su hija Jocelyn. La situación la obligó a recurrir a la Embajada de México en Italia con la esperanza de escapar hacia México.

Pero al llegar a la institución mexicana, los servidores públicos sólo le indicaron que no podían intervenir y que debía acudir a la policía o en su caso, tratar de arreglar los problemas con su esposo, Roberto Cioni.

Al verse sin posibilidades para escapar, no le quedó otra opción más que dedicarse a cuidar a sus dos hijos, aguantar y sobrellevar las agresiones que sufría por parte del padre de su bebé.

“Estábamos aisladas, incomunicadas y encerradas. No conocíamos la lengua, no podíamos pedir ayuda, y pues así pudimos soportar las agresiones, de violencia, cada vez un poquito más fuerte hacia mí. Agredía a mi hija verbalmente también”, narró la señora Alma Cecilia Contreras. 

Para el año 2017, Roberto Cioni comenzó a trabajar como diplomático para la Unión Europea, en África.

Mientras su marido se encontraba en África, por cuestiones laborales, Alma Cecilia Contreras aprovechó para interponer una denuncia por violencia intrafamiliar con la intención de solucionar problemas, pero principalmente, intentar regresar a México con sus hijos.

Pero su suegra se enteró de la acusación, y durante un percance de tránsito que tuvo mientras se dirigía a comprar la despensa, aprovechó para vengarse. La policía de ese país la detuvo argumentando que era una revisión de rutina, pero le solicitaron sus papeles, desde su pasaporte hasta su permiso de conducir. 

Para salir del problema que tenía con los policías, Alma Cecilia contactó a Roberto Cioni que se encontraba en otro país, pero en vez de apoyarla, la acusó que tenía problemas mentales, que sufría de paranoia, delirios de obsesión y que se encontraba bajo tratamientos médicos. 

Y mientras su suegra Ciorella Vulpiani recurrió a un hospital psiquiátrico, donde trabajó por más de 40 años, para convencer a los doctores que emitieran un diagnóstico clínico en el que señalaran que Alma Cecilia tenía padecimientos mentales. La internaron durante 21 días. 

Sin realizarse los estudios correspondientes, los directores del nosocomio emitieron un diagnóstico de psicosis paranoico, y con ese documento, el servicio social de aquel país determinó suspenderle sus derechos y a las pocas semanas, Jocelyn fue citada a esa misma instancia, para trasladarla a un orfanato donde sufrió bullying, racismo y fue sometida a tratamientos médicos controlados en contra de su voluntad. 

Desde entonces, los hermanos Jocelyn y Massimo, separados y obligados a tomar terapia psiquiátrica

En octubre del 2019, Alma Cecilia Contreras Soto logró regresar a México, pero durante varios meses padeció de depresión al tener que dejar a sus hijos porque no tenía apoyo, ni familiares en Italia.

Desde entonces, y mientras la señora estuvo en México, sus hijos viven bajo maltratos, violencia y daños psicológicos.

Gobierno sordo y ciego

Hace más de un año, la señora Alma Cecilia Soto ha buscado la ayuda por parte de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) y de gobierno de México.  

En octubre pasado del 2020, protestó frente a Palacio Nacional, donde la canalizada al área de Protección de Mexicanos en el Exterior “donde de inicio a fin me daban negativas sobre cualquier ayuda para salvar  a mis dos hijos, aunque llevé todas las pruebas de la urgencia y lo delicado de la situación de Massimo y Jocelyn”, afirma Cecilia.

Ha acudido cuatro ocasiones a esta instancia de gobierno, pero no ha tenido respuesta sobre la repatriación de Massimo y Jocelyn.

Como respuesta a sus peticiones, el director de protección a mexicanos en el Exterior, Octavio Perales, y el cónsul de la Embajada de México en Italia, Rodrigo Ramos, le sugirieron a Alma Cecilia Soto que regresara a Italia para recuperar sus derechos como madre, y así poder repatriar a Jocelyn

Actualmente Cecilia se encuentra en la ciudad de L’aquila, Italia, pero ahora no le permiten ver o comunicarse con su hija Jocelyn, a quien además de los maltratos y la violencia, la mantienen amenazada de que, si revela la verdad, le harán más daño e incluso ya no podrá ver a su hermanito, Massimo.

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