- El costo oculto del petróleo… tierras agonizan por constantes fugas de hidrocarburo
Por José Martín
Coatzintla, Ver.- Al menos seis comunidades y dos ejidos están gravemente contaminadas al acumular tres años consecutivos de constantes fugas de hidrocarburo que provienen de las instalaciones de la empresa Petróleos Mexicanos (Pemex).
Esta situación ha contaminado los pozos artesianos, cultivos agrícolas, potreros y ha causado una pérdida alarmante de animales de corral y de especies silvestres que murieron atrapadas en el crudo o tras beber el agua que corre del arroyo.
El subagente municipal de la comunidad Arroyo Florido, Galdino García Juárez declaró que desde el año 2023 padecen de escurrimientos de petróleo que proviene del oleoducto de 16 pulgadas Fobos – Central de Almacenamiento y Bombeo (CAB) Tajín.
Esa línea proviene de Vista Hermosa, cruza por varias plataformas asentadas en el municipio hasta llegar a la Batería 5 de Pemex, ubicada en Palmar de Zapata, de Coatzintla.
Aunque la fuga comienza en uno de los potreros que divide a los ejidos Plan de Palmar de Zapata y Miguel Hidalgo. El chapopote brota del subsuelo, escurre por el pasto hasta mezclarse con las aguas de un arroyo que se ubica a escasos metros de la zona.
Al acumularse en cantidades sobre el cauce, el hidrocarburo se filtra entre los terrenos hasta llegar a la localidad Arroyo Florido, para posteriormente, continuar su trayecto hacia zonas rurales como La Ortiga.
En el 2024, las corrientes de aceite se adentraron al único pozo artesiano que abastecía del vital líquido a todos los habitantes de esa zona rural. Sólo succionaron el agua contaminada, pero hasta la fecha no han saneado el manantial.
Pero lo más grave – dijo el subagente municipal – murieron varios patos y gallinas que quedaron atrapadas entre la espesa capa negra que cubrió por toda la zona, incluso en las plantas y los árboles aun permanece impregnado el chapo.
A unos kilómetros más abajo, el arroyo se une a otro caudal que cruza directamente las comunidades de Palma Sola y San Isidro y más adelante, se mezcla con las aguas de otro arroyuelo que atraviesa las localidades de San Fernando Coapechapa y Santa María.
Y más adelante, el agua desemboca cerca de la zona conocida como la bocatoma, misma donde la Comisión de Agua del Estado de Veracruz (CAEV) capta el vital líquido para abastecer a las ciudades de Poza Rica y Coatzintla.
Pero los escurrimientos son más alarmantes en los días de lluvias, ya que las corrientes de agua arrastran todo el chapopote que está atrapada entre la tierra, las plantas y los árboles. Así han vivido los pobladores durante los últimos tres años.
A su paso, el petróleo ha arrasado con simbras de naranjas, maíz, frijol, pipián y hasta sembradíos de plantas cultivadas con el programa Sembrando Vida. Los trabajadores del campo desconocen el impacto y las pérdidas económicas que les ha generado las fugas.
Las causas de los derrames
Ante las constantes fugas y la devastación a los recursos naturales de las familias, los representantes de la empresa Pemex se han justificado que las rupturas de la línea se deben a los constantes movimientos del suelo y a la presión del agua.
El subagente municipal de la comunidad Arroyo Florido, Galdino García Juárez declaró que ante los reclamos de la gente por la devastación de sus parcelas, uno de los gestores sociales de Pemex, les argumentó que en las partes bajas del predio, se acumula agua con salinidad, los cuales desgastan rápidamente los ductos.
Y durante las lluvias, con las crecientes y la presión del agua, causan rupturas en una de las tuberías, y a partir de ese momento, comienza la fuga de hidrocarburo.
Cuando ocurren los escurrimientos, los trabajadores de Petróleos Mexicanos excavan hasta localizar la ruptura del ducto. En la fisura, colocan unas “grapas”, sellan y rellenan nuevamente el área, pero a decir de los pobladores, jamás retiran íntegramente los restos del crudo que se esparce por los predios.
“Por eso, con cada creciente del arroyo, siguen bajando los remanentes del hidrocarburo… así hacían durante el 2025, reparaban solo una grapa, y continuaban usando el ducto, ya dejaron de usarlo, pero aún hay remanentes acumulados en la tierra…se va filtrando a través del suelo hasta llegar al arroyo”, expuso la máxima autoridad de Arroyo Florido.
Como una solución, personal de Pemex construyó una especie de presa, una poza, para retener los escurrimientos de hidrocarburo antes de que llegue al arroyo. Pero se ubica a menos de 10 metros del caudal.
Un Pemex, muerto y mudo
Aún con las afectaciones ocasionadas, Petróleos Mexicanos continúa inerte, mudo.
De las parcelas, potreros y los cultivos contaminados, durante tres años consecutivos, los campesinos no han recibido un solo peso por concepto de ayuda o indemnización por las pérdidas que han sufrido.
Incluso, los pobladores vieron como se retiraron los trabajadores de la empresa que retiraba los remanentes del crudo que permanecían en la comunidad. Se les acabó el contrato, y hasta la fecha, no les han renovado.
A los campesinos tampoco les han respondido por las afectaciones que tienen desde que comenzó la fuga.
